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’ Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo ’



El Espíritu del Señor está sobre mí

’ Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo ’

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Enero 06, 2022 10:37 hrs.
Religión Internacional › México
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La Palabra de Dios

Jueves después de Epifanía

Primera Lectura
1 Jn 4, 19–5, 4
Queridos hijos: Amamos a Dios, porque él nos amó primero. Si alguno dice: ’Amo a Dios’ y aborrece a su hermano, es un mentiroso, pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Además, Jesús nos ha dado este mandamiento: El que ama a Dios, que ame también a su hermano.

Todo el que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios. Todo el que ama a un padre, ama también a los hijos de éste. Conocemos que amamos a los hijos de Dios en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, pues el amor de Dios consiste en que cumplamos sus preceptos. Y sus mandamientos no son pesados, porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo.
Palabra de Dios
Te alabamos Señor

Salmo Responsorial
Salmo 71, 2. 14 y 15bc. 17
R. (cf 11) Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Comunica, Señor, al rey tu juicio
y tu justicia, al que es hijo de reyes;
así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres
y regirá a tu pueblo justamente. R.
R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
De la opresión rescatará a los pobres,
pues estima su vida muy valiosa.
Por eso rogarán por él sin tregua
y lo bendecirán a todas horas. R.
R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Que bendigan al Señor eternamente
y tanto como el sol, viva su nombre.
Que sea la bendición del mundo entero
y lo aclamen dichoso las naciones. R.
R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.


Aclamación antes del Evangelio
Lc 4, 18
R. Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado
para llevar a los pobres la buena nueva
y anunciar la liberación a los cautivos.
R. Aleluya.

Evangelio
Lk 4:14-22
En aquel tiempo, con la fuerza del Espíritu, Jesús volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región.

Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: ’Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír’.

Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

’ HEMOS VISTO SALIR SU ESTRELLA Y VENIMOS A ADORARLO ’
Introducción
La Fiesta de Epifanía se celebra, desde el año 380, el 6 de enero. Fue el Concilio de Nicea quien determinó que la Navidad se celebrara el 25 Diciembre y no el 6 de enero como se hacia antes y como todavía sigue haciendo la Iglesia Oriental. Desde entonces el 6 de enero quedó para el recuerdo de un dogma del nacimiento de Cristo: la Manifestación del Señor, que es lo que significa Epifanía del Señor.

El carácter de esta fiesta es desvelar un sentido teológico de la humanidad de Jesús. En él se nos revela Dios como haciéndose visible y solidario completamente con la humanidad. Nunca antes había existido ni existirá otra presencia igual ante los seres humanos; es la presencia de Dios entre nosotros de una manera inimaginable para la razón. En la Navidad, pues, contemplamos esa identidad con nuestra condición en la forma de un niño en precarias condiciones y con las necesidades de un ser indefenso; en la Epifanía más bien paramos mientes en la condición divina que posee ese ser humano.

Por lo que sabemos ya desde la Edad Media existía la costumbre de disfrazar a los niños de reyes magos y recorrer los poblados pidiendo limosnas y regalos para celebrar esta fiesta y hacerlo con golosinas muy distintas de los regalos que hoy reciben los niños del orbe cristiano. En verdad los evangelios no hablan de Reyes Magos sino de magos o adivinos y nada dicen que fueran precisamente tres. La fantasía popular sigue reinventándose muchas formas de estos personajes hasta nuestros días. Menos aún sabemos sus nombres, de los que ya S. Juan Crisóstomo cita 14 pero en algunas catacumbas aparecen tres. Un códice del siglo VII es el primero que les asigna los nombres con que hoy los conocemos. La tradición señalaba sus restos en Milán hasta una expoliación que los trasladó a la catedral de Colonia, donde se siguen visitando. Hoy nos encontramos con la proliferación de cabalgatas de los reyes en cada lugar y con la fijación en los regalos a los niños, que quizá estuviera más apropiado hacer en la fiesta de Navidad, fiesta del Niño divino.
Fr. Antonio Osuna Fernández-Largo O.P.
Convento de San Esteban (Salamanca)

Comentario al Evangelio de hoy jueves, 6 de enero de 2022
No sabemos si sería fría o no; lo que es seguro es que tuvo que ser una noche oscura y sin nubes. Si no, no hubieran podido volver a ver aquella estrella -quizás un cometa- que les volvió a guiar hasta Belén. Al menos así lo imagina uno al leer este relato que el Evangelio de hoy nos ofrece. Lo de menos es lo que tenga de histórico. La intención de Mateo es claramente catequética: mostrar con el relato de la llegada de los Magos de Oriente a adorar al niño la universalidad de la manifestación de Dios en su Hijo Encarnado. En aquel niño nacido de María en Belén, Dios ha venido para revelar su verdadero rostro, su Verdad, a toda la humanidad -a todas las naciones, culturas, razas, lenguas, religiones,…-. Para aquellas comunidades cristianas del siglo primero oír hablar de extraños Magos de Oriente adorando al Niño Jesús era la mejor manera de que comprendieran que el Hijo de Dios se había hecho hombre para manifestar (’Epifanía’) absolutamente a todo ser humano, sin distinciones ni excepciones de ningún tipo, el inmenso amor salvador de Dios.

En el relato todo es simbólico, todo tiene su significado. También la noche, oscura y limpia, también la estrella. Todos, cristianos o no cristianos, estamos invitados a buscar, encontrar, acoger, agradecer y adorar este inusitado gesto del Amor de Dios: hacerse uno de nosotros para revelar su Verdad y poder regalarnos la Salvación. Pero hace falta ponerse en camino, en mitad de la noche oscura, y buscar estrellas que nos guíen. La noche está ahí: nos rodea a todos, y cada vez más oscura, temible y amenazante. El camino se hace caminando: dejando atrás comodidades, convicciones, ataduras,… Y en cuanto a las estrellas que guían…: las hay también, pero hay que buscarlas y luego seguirlas.

Todos tenemos en nuestras vidas estrellas que se nos aparecen luminosas y nos muestran el camino a seguir. Pueden ser personas concretas, pueden ser acontecimientos que nos marcan, pueden ser vivencias que encienden algo especial en el corazón. Eso sí, hay que pararse a contemplarlas, detenerse a mirar qué dirección señalan, discernir con sinceridad si son auténticas y nos llevan por caminos de más amor y más humanidad, o luces falsas que nos llevan a la inautenticidad o al egoísmo. Y luego, por supuesto, seguirlas. Haciéndolo así cualquier persona, como aquellos extraños Magos de tierras lejanas, acabará encontrándose con el Dios de la Vida que se hace presente y cercano para mostrarnos su Amor.

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