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EFEMÉRIDES

La muerte de Carranza y el final de la Revolución

José Antonio Aspiros Villagómez

La muerte de Carranza y el final de la Revolución

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Mayo 20, 2022 22:04 hrs.
Cultura Nacional › México Ciudad de México
José Antonio Aspiros Villagómez › Club Primera Plana

Hay quienes consideran que la Revolución Mexicana terminó en 1917 al ser promulgada la Constitución, y para otros fue en 1920 cuando fue asesinado el presidente Venustiano Carranza, suceso del cual se cumplen 102 años este 21 de mayo.

Lo cierto es que aquella Revolución hasta fue ’institucionalizada’ después, ya no por los militares, sino por los políticos; el partido que detenta ese legado, el PRI, comenzó a fragmentarse a finales del siglo XX y en la actualidad lucha por sobrevivir.

El Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) nos recuerda que el aniversario de la muerte de Carranza es día de luto cívico y la bandera nacional debe izarse a media asta. Y, a través del Diario Oficial de la Federación, comparte la siguiente ficha histórica, ligeramente retocada en su redacción:

El 21 de mayo de 1920 fue asesinado en Tlaxcalantongo, Puebla, el entonces presidente constitucional de la República, Venustiano Carranza.

Don Venustiano nació en Cuatro Ciénegas, Coahuila, el 29 de diciembre de 1859. En 1872 (año en que murió Benito Juárez), la familia se mudó con sus 15 hijos a Saltillo, para ofrecerles educación media.

Ese año, Venustiano ingresó al Ateneo Fuente. Dos años más tarde se trasladó a la Ciudad de México con Emilio, su hermano mayor, donde cursó el bachillerato por la Escuela Nacional Preparatoria. Ingresó a la Escuela de Ingeniería, pero por una enfermedad ocular abandonó los estudios y regresó a Coahuila, en 1877.

En Coahuila se dedicó a las labores agrícolas e incursionó en la política, donde tuvo una trayectoria en ascenso. A los 27 años fue presidente municipal de Cuatro Ciénegas, cargo al que renunció por diferencias con el gobernador porfirista José María Garza Galán. En 1893 apoyó a Miguel Cárdenas para la gubernatura estatal, en oposición a Garza Galán.

En los años siguientes, Carranza fue diputado local y federal, y senador. Partidario de Francisco I. Madero, fue parte de su gabinete provisional en Ciudad Juárez y después alcanzó la gubernatura de Coahuila, en 1911. Al estallar la Decena Trágica y conocerse el asesinato del presidente Madero, Carranza desconoció al gobierno de Huerta, obtuvo el respaldo del congreso de Coahuila y convocó a tomar las armas contra el régimen usurpador, mediante el Plan de Guadalupe, promulgado el 26 de marzo de 1913.

Carranza condujo con éxito al Ejército Constitucionalista y logró derrocar a Huerta, quien renunció al Poder Ejecutivo el 15 de julio de 1914.

Al producirse la escisión de los revolucionarios en dos facciones: convencionistas y constitucionalistas, Carranza, con el apoyo de Álvaro Obregón, Pablo González y otros generales de su ejército, en 1915 logró derrotar a las fuerzas de la Convención encabezadas por Villa y Zapata, luego de una cruenta guerra civil.

Carranza estableció un gobierno preconstitucional y promulgó una legislación revolucionaria que incluyó la Ley Agraria del 6 de enero de 1915, la ley de libertad municipal, la del divorcio, la del petróleo y comenzó a fomentar la restitución de tierras a los pueblos mediante la Comisión Nacional Agraria.

Supo resolver con éxito la crisis con Estados Unidos provocada por la Expedición Punitiva, justificada desde la óptica estadunidense por el ataque de Francisco Villa a Columbus, Nuevo México, en marzo de 1916. La postura de Carranza, quien defendió la soberanía nacional y exigió el retiro incondicional de las tropas invasoras, evitó una guerra con Estados Unidos y obtuvo un triunfo político, cuando el 5 de febrero de 1917 -día en que fue promulgada la Constitución- salieron las últimas fuerzas estadounidenses.

Aunque el país no estaba completamente pacificado, pues Villa seguía levantado en armas en Chihuahua, Zapata en Morelos, Félix Díaz y los soberanistas en Oaxaca y Manuel Peláez en las Huastecas, Carranza convocó a un Congreso Constituyente en septiembre de 1916, para reformar la Constitución política de 1857.

El Congreso Constituyente de 1916-1917 elaboró la primera constitución política mexicana que incluyó demandas sociales y fue la más avanzada de su época. Fue promulgada el 5 de febrero de 1917. Carranza la juró y comenzó a aplicarla cuando fue elegido Presidente Constitucional de la República, en mayo del mismo año.

El gobierno de Carranza enfrentó las rebeliones de Villa, Zapata, Félix Díaz y los soberanistas y Manuel Peláez, que se mantuvieron en pie de lucha durante su administración. Enfrentó también las presiones internas y de Alemania para que México participara en la Primera Guerra Mundial. Para ello defendió la neutralidad del país y encabezó entre las naciones latinoamericanas una postura de no beligerancia y respeto a la autodeterminación de los Estados.

Próximo a concluir su periodo presidencial, Carranza consideró que México tenía que superar el militarismo y entrar en una etapa civilista, por lo que impulsó la candidatura de Ignacio Bonillas, quien era embajador mexicano en Washington, en oposición a la candidatura del sonorense Álvaro Obregón, el general invicto de la Revolución, que gozaba de un amplio respaldo en el ejército.

La candidatura de Obregón obtuvo el apoyo popular y las adhesiones de los principales partidos políticos. Carranza hizo un último intento por detener a Obregón, al debilitar al gobierno y a los jefes militares de Sonora.

El 23 de abril de 1920, Adolfo de la Huerta, gobernador de aquella entidad, y Plutarco Elías Calles, promulgaron el Plan de Agua Prieta, mediante el cual desconocían a Carranza. La mayor parte de los generales con mando de tropas en el territorio nacional se sumaron a este Plan.

Carranza se quedó prácticamente solo, apoyado por Cándido Aguilar, gobernador de Veracruz, y por los generales Francisco Murguía y Manuel M. Diéguez. Como lo había hecho en noviembre de 1914, Carranza marchó rumbo a Veracruz para defender su gobierno, pero el tren en el que viajaba con un grupo reducido de sus leales seguidores, fue atacado en la estación de Aljibes por rebeldes aguaprietistas.

Carranza se internó en la sierra de Puebla con la idea de llegar a Veracruz, pero en la madrugada del 21 de mayo de 1920, el general Rodolfo Herrero, quien se ofreció a conducirlo por la sierra, lo traicionó y Carranza fue acribillado en la choza donde descansaba, en Tlaxcalantongo.

Venustiano Carranza dejó un importante legado, como el estadista que condujo al triunfo la Revolución mexicana y fue el impulsor del Congreso constituyente que promulgó la Constitución que actualmente rige al país.

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