Carlos Ravelo Galindo | Club Primera Plana

EN LAS NUBES

La traición a la Patria

Carlos Ravelo Galindo

La traición a la Patria

6,501 vistas

Mayo 25, 2020 17:56 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
Carlos Ravelo Galindo › Club Primera Plana

En México la Constitución es muy clara: los recursos energéticos y los yacimientos petroleros son a perpetuidad propiedad única y exclusiva del pueblo mexicano.
El resto de las especulaciones al respecto son traición a la patria.
Industrializar el país no implica una subasta pública de nuestros recursos naturales, ni la entrega indiscriminada del patrimonio de la patria.
Revelamos lo que el presidente de México, Adolfo López Mateo, dio a conocer al pueblo en septiembre 27, de 1960.
’Les devuelvo la energía eléctrica, que es de la exclusiva propiedad de la Nación, pero no se confíen porque en años futuros algunos malos mexicanos identificados con las peores causas del país intentarán por medios sutiles entregar de nuevo el petróleo y nuestros recursos a los inversionistas extranjeros.
Ni un paso atrás, fue la consigna de Don Lázaro Cárdenas del Río, al nacionalizar nuestro petróleo.
Hoy le tocó por fortuna a la energía eléctrica.
Pueblo de México, los dispenso de toda obediencia a sus futuros gobernantes que pretendan entregar nuestros recursos energéticos a intereses ajenos a la Nación que conformamos.
Una cosa obvia es que México requiere de varios años de evolución tecnológica y una eficiencia administrativa para lograr nuestra independencia energética; sería necio afirmar que México no requiere de la capacitación tecnológica en materia eléctrica y
petrolera.
Pero para ello ningún extranjero necesita convertirse en accionista de las empresas públicas para apoyarnos.
Solo un traidor entrega su país a los extranjeros; los mexicanos podemos hacer todo mejor que cualquier otro país.
Cuando un gobernante extranjero me pregunta si hay
posibilidad de entrar al negocio de los energéticos o a la electricidad, le respondo que apenas estamos independizándonos de las invasiones extrajeras que nos vaciaron el país.
Pero que en tanto los mexicanos sí queremos invertir en el petróleo americano o en su producción de energía eléctrica, por si quieren un socio extranjero.
En México la Constitución es muy clara: los recursos energéticos y los yacimientos petroleros son a perpetuidad propiedad única y exclusiva del pueblo mexicano. El resto de las especulaciones al respecto son traición a la patria. Industrializar el país no implica una subasta pública de nuestros recursos naturales, ni la entrega
indiscriminada del patrimonio de la patria’.
Así de sencillo actúa hoy el señor de las mañaneras. Con energía, como acostumbra.

La sobreprotección no es buena consejera, no olviden las leyes naturales: el que se adapta crece. Y la ley del más fuerte.
Preocúpense por criar hijos fuertes, bien alimentados, contamos con un sistema inmunológico y un instinto que nos defiende de los peligros.
Una madre temerosa cría hijos débiles, inseguros, dependientes que los limitan de crecer en las adversidades.
Una madre segura de sí misma, está consciente que las carencias son una buena manera de educar, enseña a pensar a sus hijos, a tomar decisiones, respeta su personalidad, pone límites y lo educa para la autonomía, independencia, seguridad y confianza en el mismo.
Un hijo sobreprotegido será presa fácil de enfermedades y de toda clase de abusos.
Dejemos a una experta que habla de lo que sabe. Si la dotora Rosa Chávez Cárdenas, que así lo explica:
Epidemias y plagas como las de Egipto que cuenta la biblia han ocurrido a lo largo de la historia.
Con la diferencia que, en la Pandemia del Coronavirus, Covid19 la información fluye en momento real, la enfermedad es el prototipo de la globalización, ningún país quedará blindado, el contagio se extendió rápidamente por todo el planeta, parece que regaron con drones.
Increíble que en pleno siglo XXI, con todos los adelantos científicos y tecnológicos no puedan parar el contagio.
Que vulnerable es el ser humano, ha podido conquistar la luna y viajar a otros planetas y un virus microscópico nos tiene aterrados.
Para evitar que la infección se propague surgió el nacionalismo y el cierre de fronteras, los países se blindaron negando la entrada a los extranjeros, pero el virus no necesita pasaporte, no hace distingos, ni respeta países.
La crisis sanitaria ha puesto en evidencia la debilidad de los sistemas de salud, sobre todo el de nuestro país afectado por tantos recortes de la nueva administración y viejas prácticas de corrupción.
El confinamiento en el que estamos inmersos presenta graves consecuencias sanitarias, en la economía y la salud mental.
El encierro en pequeñas casitas con varios miembros de familia con carencia de recursos genera conflictos familiares.
El confinamiento y la abundancia de noticias alarmistas tienen a las personas en alerta.
El miedo es un mecanismo de defensa, real e imaginario que los mensajes y las autoridades se han encargado de incrementarlo.
Las autoridades no se asesoran con profesionales en psicología, actúan con el argumento de preservar la salud. No toman en cuenta a la hora de hacer las campañas que incrementan el miedo y los dejan en estado de indefensión.
Las clases en línea son apenas un experimento que dejó ver la inequidad del sistema educativo, muchas escuelas no están acostumbradas a trabajar con la tecnología.
La falta de recursos en las zonas marginadas los deja fuera de recibir clases ya que no cuentan con internet, celular, ni televisión.
Los niños de la clase media y alta están más acostumbrados al uso de dispositivos, sin embargo, no ha sido fácil adaptarse a la nueva modalidad y al encierro, además de las exigencias de los maestros, que les urge terminar el programa y también sufren mucha ansiedad.
Lo más importante para no afectar sus defensas es permanecer relajados. La sobreprotección no es buena consejera, no olviden las leyes naturales: el que se adapta crece, y la ley del más fuerte.
craveloygalindo@gmail.com

Ver más


Escríbe al autor

Escribe un comentario directo al autor