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Mayo 21, 2024 21:04 hrs.
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Luciano Tapia › Portal Mexiquense.com.mx

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Por: Julio Tapia

López Obrador, gano las elecciones de 2018, al obtener 53.19% de los votos, que equivale a 30 millones 113 mil 483 sufragios; evento histórico porque Morena, no solo gano la presidencia de la República, sino que, se posiciono como la primer fuerza política, lo anterior, tras perder dos elecciones presidenciales y andar dieciocho años en campaña, derrotas que jamás reconoció, sin embargo, después de ganar en 2018, las expectativas eran grandes, pues sin lugar a dudas, era el cambio más importante en cien años, por la forma en que gano, sin embargo, su gobierno, se caracterizo por confrontar y dividir a un pueblo, con hambre, justicia y liderazgo, pero durante su gestión, como el mismo lo dijo, gobernó para un solo sector, los pobres, ’primero los pobres’ y aunque es una política idónea, dado el rezago que México, enfrenta en todos los renglones, se olvido de la clase media, esa que también quería justicia, esa que también, supero sexenios atrás también la pobreza, pero Andrés Manuel, les llamo aspiracioncitas, les descalifico, así como, sus movilizaciones, su forma de pensar e incluso los desafío al llamarles fifís, y es que esa clase media, también trabajadora, sufrió estragos muy graves, durante y después de la pandemia COVID 19, en el presente gobierno, al perder fuentes de empleo, ingresos económicos, el cierre de pequeñas y medianas empresas, negocios y trabajos que de manera independiente realizaban millones de profesionistas, sin omitir aquellos que perdieron la vida, y que eran el sostén de familias, pero hoy día, esa clase media y alta que apoyo a López Obrador, puede cobrarle factura muy cara para el 2 de junio, al grado de poner en peligro la mayoría absoluta que desea Morena, y para el caso de suponer sin conceder que Morena gane la elección presidencial, sin mayoría absoluta, habrá un equilibrio de poderes, por el contrario, de ganar la mayoría absoluta, habrá reformas que podrían terminar con la autonomía e independencia de los poderes de la Unión, (principalmente del poder judicial), ya no se diga de la Constitución, que llegue a ser letra muerta, incluso sufrir reformas que terminen con su esencia, tanto de la parte orgánica y dogmática; y es que actualmente Morena tiene en su poder 22 gubernaturas, van en juego nueve entidades federativas, mientras que 31 estados renovarán sus congresos locales, es obvio, hay elecciones cerradas y nada escrito para nadie, nada es de mero trámite, no hay nada seguro, es obvio que entre Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez, este nuestra próxima presidenta; en tanto que Jorge Álvarez, es una opción, sin aspiración a la silla presidencial, que buscara efectivamente su permanencia como instituto político y posicionarse como una de las nuevas fuerzas políticas, empero, con perfiles fuertes, para 2030, movimiento ciudadano podría dar la sorpresa, a manos de Luis Donaldo Colosio o Samuel García, incluso Marcelo Ebrard, que termine por encabezar Morena, para ser candidato o romper con ellos, para terminar en diverso movimiento, incluso uno propio, o ser adoptado por diverso partido, para buscar tan anhelado cargo. Antes en estas elecciones López Obrador deberá pagar la factura que sembró, pues se ve complicado que Morena arrase como lo hizo en 2018.

Soy Julio Tapia y me puedes seguir en Despacho Jurídico Tapia y Asociados

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